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5 errores típicos de Project Management que cometen los emprendedores

¿Estás tratando de crear una empresa? Si es así debes saber que casi el 75% de los emprendimientos terminan en fracaso. Existen muchos factores que pueden hacer que tu startup fracase, en esta ocasión nos vamos a enfocar en los factores relacionados con la forma en que se manejan los proyectos y que debes poner mucha atención desde que comienzas a materializar tu idea de negocio.

Como sabemos, muchos emprendedores no ponen suficiente atención al proceso de gestionar su proyecto de emprendimiento de forma eficiente. Lo más común es que tengamos una idea y sigamos adelante sin un rumbo definido, sin tener las métricas necesarias para ir tomando decisiones conforme ejecutemos nuestras ideas.

Un eficiente manejo de nuestros proyectos nos permiten acercarnos cada vez más a la consecución de las metas definidas, y por lo tanto, al éxito de nuestro negocio. Los siguientes son los errores que más cometen los emprendedores al ejecutar sus proyectos:

1. No planear de forma adecuada para crear un cronograma detallado.

La planeación es parte fundamental al afrontar un proyecto, pero es una realidad que casi nadie sabe cómo hacer un plan adecuado. La materia prima principal para definir un buen plan, son los objetivos. En tanto tengas tus objetivos perfectamente definidos, será más fácil definir cuáles son los entregables del proyecto.

Los entregables serán los elementos sobre los que realizaremos el cronograma de actividades. Ejemplos de entregables pueden ser: definición de las características de los productos, creación de los manuales de producción, crear el plan de marketing, etc.

La calendarización lógica y secuencial de las tareas que llevarán a la creación de los entregables son la base sobre la que definiremos las acciones de la empresa. Sin esta guía no tenemos cómo definir el rumbo de nuestras acciones.
Entre más detallado esté el cronograma, más fácil será saber qué debemos hacer y cómo vamos a ocupar nuestros recursos. Es importante mencionar que este cronograma no es estático, puede cambiar, mejorarse y especializarse conforme surjan nuevas condiciones, y a medida que vayamos desarrollando más nuestra empresa.

2. No considerar los riesgos y realizar un plan para minimizarlos.

Aun cuando el optimismo es esencial para un emprendedor, es importante no perderse y dejar de ver la realidad. Desde un cambio abrupto del mercado meta, hasta el surgimiento de un nuevo competidor, existen circunstancias que nos pueden llevar a un cierre prematuro de la empresa a la que tanto esfuerzo hemos puesto.
Considerar estos riesgos es fundamental, pero crear un plan de cómo reaccionar cuando estos se hacen realidad, es dar un paso más para no morir en el intento.

Un plan de riesgos incluye, primeramente, identificarlos, después se debe calcular la probabilidad de que ocurran y estimar el rango de afectación. Si es posible debemos eliminar estos riesgos, y si no es posible hacerlo, estimar que acciones son las que más convienen para afrontarlos una vez que suceden.

3. No adoptar un esquema ágil de desarrollo de la idea.

Una de las principales trampas que tienen las empresas de reciente creación, es tratar de realizar el lanzamiento de su producto hasta pensar que está perfectamente preparado y listo para el mercado. Pueden pasar meses y quizás años, sin darnos cuenta que requerimos producir ingresos lo más pronto posible.

Ya sea que basemos nuestro emprendimiento con la idea de Lean Startup o Agile, lo importante es comprender que debemos basar nuestro lanzamiento en un concepto de prototipos.

Quizá tu idea no esté terminada al 100%, pero puedes comenzar a trabajar sobre bases reales si la sacas al mercado ahora y recibir retroalimentación acerca de cómo la puedes mejorar. La idea es que utilices iteraciones progresivas de lanzamiento, prueba y mejora. Esto evitará a que contengas tu producto fuera de mercado por un tiempo prolongado.

4. No tener un adecuado control de calidad.

Por la prisa de sacar un producto al mercado, los emprendedores a veces descuidamos la calidad a expensas de un resultado rápido, o bien puede suceder que cuando vemos que nuestro producto es exitoso bajamos la guardia y comenzamos a ofrecer un servicio deficiente.

Pocas cosas pueden afectar tanto a una nueva empresa como esto. Cuando son tantas las empresas que fracasan en sus primeros años de vida, no podemos darnos el lujo de descuidar la calidad del producto que ofrecemos, y esto por supuesto se aplica ya sea que produzcas algo, que distribuyas un bien o que tu área sean los servicios.

El cuidar la calidad se extiende también a nuestros recursos, el tipo de empleados que contratemos se reflejará directamente en resultados, por lo que piénsalo dos veces si quieres contratar a alguien solo porque es barato.

5. No planear adecuadamente los recursos.

Uno de los grandes retos de los emprendedores, es lidiar con la falta de recursos. Tenemos que ser realistas, no siempre contamos con el personal que requerimos para cubrir todas las posibles tareas en nuestros proyectos.
Una adecuada planeación nos permitirá definir qué es lo que podemos lograr con los recursos que tenemos y no generar expectativas que no se van a poder cumplir.

De igual manera, debemos darle una alta importancia al reclutamiento de recursos humanos. Es imprescindible definir en etapas tempranas, los lineamientos de cuál es el tipo de perfil que necesitamos y el nivel de experiencia que podemos pagar.

 

 


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